* Grabar Scratch * * Congelar fotograma * Probablemente se esté preguntando cómo terminé en esta situación. ¿Cómo es posible que un entusiasta de la comida con una inclinación por tomar demasiadas fotos de Instagram sea aceptado en una universidad de la Ivy League? La respuesta no radica exactamente en su GPA, puntaje SAT o cualquier otra medida numérica por la que haya sido condicionado para valorarse. La respuesta está en escribir sobre lo que más te apasiona, ya sea la moda, el fútbol o, en mi caso, la comida.



Escribí mi Ensayo de aplicación común (también conocido como el ensayo más estresante pero gratificante de tu carrera en la escuela secundaria) sobre sopa de bolas de matzá, tostadas de aguacate y, sí, burritos de sushi. Ninguno de estos son metáforas de alguna verdad universal que aprendí. Son simplemente cosas que comí, me gustaron e influyeron en mi vida de manera irreversible. Entonces, sin más preámbulos, este es el ensayo que convirtió mi amor por la comida en una aceptación de la Ivy League.